Proverbios 31:10 "Mujer hermosa ¿quién la hallará? Porque su estima sobrepasa
largamente a la de las piedras preciosas."
Aquellas
que son consideradas como piedras preciosas se le denominan de esa manera por
la complejidad para encontrarlas, de hecho, décadas atrás,
también se consideraba la amatista como una piedra preciosa, pero después del
descubrimiento de los enormes yacimientos en Brasil pasó a formar parte del
grupo de las piedras semipreciosas, al no ser tan escasa y rara.
Hay
algo curioso que encontramos en Proverbios 31:10, “Mujer hermosa ¿quién la
hallará?: El Señor nos dice que la hermosura
a la que refiere este pasaje es difícil encontrar cuando plantea el
cuestionamiento: ¿quién la hallará?,
la pregunta en este punto quizás sea a qué hermosura se referirá.
Si
bien la belleza física no es algo que bajo los patrones sociales encontremos
con simpleza, los recursos estéticos y la tecnología han permitido que con
algunos ajustes casi cualquiera pueda acercarse al parámetro que la sociedad
marca como belleza, de ese modo concluimos que la belleza de la que nos habla
este versículo incluye cualidades mucho más complicadas que aquellas que se
logran con recursos monetarios, son cualidades que componen una belleza difícil
de encontrar una que como los piedras preciosas sólo se encuentra escasa y se
le conoce raramente.
Los
motivos de porqué es difícil coincidir con esta belleza se muestran en el
versículo siguiente: “Porque
su estima sobrepasa largamente a la de las piedras preciosas”, esto
nos habla de que esa belleza compleja de encontrar tiene que ver con su valor,
y que éste es mucho mayor que el de las piedras preciosas, que encontrarle es
mucho más complicado que sólo toparse con ella doblando la esquina.
Las
conductas en la actualidad son regidas por las modas, es decir, comportarse
como la gran mayoría es el privilegio que buscan nuestras jovencitas. Los
reflejos de esa moda afectan desde las actitudes, las personalidades, la ropa, las
aspiraciones y las conductas, comportarse de manera distinta a la que se nos
muestra en la televisión es algo que pone en riesgo la popularidad y muchas
veces la seguridad de nuestras chicas.
Hoy
quisiera hacerte reflexionar un poco sobre tu valor, ¿qué factores son lo que te
determinan como una persona valiosa?, ¿estás cimentando tu valor en lo que
otros dicen de ti?, ¿tu eres valiosa sólo si los demás opinan eso?...
Hoy
quisiera hacerte reflexionar sobre algunos puntos importantes:
1.-Para ser valiosa para los demás,
primero debes ser valiosa para ti.
Dios
te ha hecho de manera especial, y ese valor no esta sujeto a medidas, colores,
formas, marcas de ropa, status económico, cantidad de amigos, etc. Ese valor te
fue asignado desde antes de nacer (Jeremias
1:5 “Antes que te formase en el
vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las
naciones.”) Es sumamente común que cuando se es joven se busque el valor
que tenemos en función de cómo se comporta la gente a nuestro alrededor con
nosotros, te sientes más querido dependiendo la cantidad de “amigos” que tengas
en el Facebook y te sientes más
aceptado a partir de la cantidad de I
likes en tus fotos, pero te has puesto a pensar que hay cosas en este mundo
que no cualquiera conoce, hay cosas que sólo los expertos pueden ver.
Me refiero a que si hablamos de arte (por
mostrarte un ejemplo), sólo aquellos que son especialistas, personas que han
estudiado mucho y han profundizado en el tema del arte son capaces de entender una obra cuando la ven. ¿Sabes que es un Caravaggio?, ¿si pusiera uno en tus
manos, sabrías que es valioso y que es una pieza muy cara? Lo más probable es
que no y que en su lugar si la comparara con el último CD de tu artista
favorito ó un boleto para un concierto o para un viaje te sonaran mucho más
valioso optar por esos objetos populares. Para entender la analogía
es mi deber informarte que una de las pinturas de Caravaggio llamada “La conversión de San Pablo” elaborada en el año
1600 tiene un precio aproximado de entre 100 y 150 millones de dólares, lo que
significa que si hubieras conocido la pieza la hubieras podido vender y
comprarte casi cinco millones de CD´s, varios boletos en áreas VIP de los
mejores conciertos y muchos viajes a los lugares más exóticos alrededor del
mundo.
El ejemplo del arte lo puse para que entendamos
que a veces lo que ven nuestros ojos o los de la gente que nos rodea no es tan
claro como aquello que ve Dios (1 Samuel
16:7 “Y Jehová respondió
a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque yo lo he
rechazado; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; porque el
hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero Jehová mira el corazón.”)
cuando en el libro de 1 Samuel vemos la historia de David, encontramos que era
un joven especial, no para sus hermanos que lo hacían menos por ser el más
chico, no para Saúl que sólo lo veía como un joven con gracia para tocar el
arpa, pero si para quien es capaz de verlo todo: Jehová; tu eres especial porque
Dios te conformó así.
2.-Tu valor lo reconocerá quien sea
especialista en el tipo de belleza que te interesa alimentar.
Si
tu belleza es común, similar a la de muchas personas, es más superficial, menos
profunda, seguramente para mejorarla estarás atenta de cómo ser parecida a lo
que nos venden las revistas, comedias y demás escaparates de “belleza”, la
pregunta es ¿por quién te gustaría ser reconocida?, ¿qué clase de belleza te
interesa representar? Es curioso que nuestros jóvenes prefieran malas copias de
cosas que vemos en publicidad retocada con programas de edición de imágenes que
ser únicos, piezas construidas sin errores con un sinfín de cualidades que sólo
los más especializados en la verdadera belleza son capaces de encontrar.
Algo
que no debes olvidar es que todos los días con nuestras acciones vamos
nutriendo nuestro tanque de “belleza”, tus acciones, tus palabras, tu forma de
conducirte, la manera en como te relacionas con los demás definen quién eres y
qué tipo de joyero te descubrirá, los que son especialistas en piedras preciosas
o aquellos que se dedican a las piedras comunes.
Mantén
una sonrisa que refleje lo que hay dentro de ti (Proverbios 15:13 “El corazón alegre hermosea el rostro; Mas por el dolor
del corazón el espíritu se abate.”), llena tu corazón de cosas bellas
que te hagan resplandecer cada que abras tu boca (Lucas 6:45 “El hombre bueno del buen tesoro de su
corazón saca lo bueno; y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo
malo; porque de la abundancia del corazón habla su boca.”) y muéstrate como
lo que eres una princesa para que cuando llegue un príncipe te trate como lo
que eres una piedra preciosa.
3.-Cuando somos jóvenes confundimos
popularidad con valor, pero prefieres ser popular hoy y común mañana o
prefieres conservarte como piedra preciosa para que tu valor aumente cada día
más.
La
verdad es que ser joven nos llena el cuerpo de hormonas que nos ponen a mil por
hora, quisiéramos sentirlo todo y vivirlo todo al mismo tiempo, la verdad es
que todo sobre la tierra y debajo de ella tiene su tiempo (Eclesiastes 3:1-8 “Todo
tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora: Tiempo
de nacer y tiempo de morir, tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo
plantado, tiempo de matar y tiempo de curar, tiempo de destruir y tiempo de edificar, tiempo
de llorar y tiempo de reír, tiempo de hacer duelo y tiempo de bailar, tiempo
de esparcir piedras y tiempo de juntarlas, tiempo de abrazar y tiempo de
abstenerse de abrazar, tiempo de buscar y tiempo
de perder, tiempo de guardar y tiempo de tirar, tiempo
de rasgar y tiempo de coser, tiempo de callar y tiempo de hablar, tiempo
de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra, y tiempo de paz.”)
Vivir de más o vivir a destiempo nos
aleja de los objetivos y las metas que cada etapa tiene en nuestra vida, es
verdad que lo que viviste nadie te lo va a quitar, pero también es real que lo
que dejaste de vivir por vivir anticipadamente eso tampoco te lo va a poder dar
nadie. Sé inteligente al conducir tu vida todo lo que se hace tiene una
consecuencia y aunque tenemos un Dios que nos ama, también tenemos un Padre que
nos permite vivir nuestras consecuencias para aprender. (Proverbios 3:12-14 “Porque Jehová al
que ama castiga, como el padre al hijo a quien quiere. Bienaventurado
el hombre que halla la sabiduría,
y que obtiene la inteligencia;
porque su ganancia es mejor que la ganancia de la plata, y sus frutos más que el oro fino.”)
Bendiciones y
próximamente no te pierdas Proverbios 31:11…