jueves, 3 de octubre de 2013

y David se cansó...

2 Samuel 21:15 b ... y David se cansó

Es normal ser hijo de Dios y de pronto sentir que se te acaban las fuerzas. Mucho he aprendido de ello estas semanas, han sucedido un sin fin de eventos últimamente que definitivamente no podrían generar otra sensación... me siento cansada, me siento acorralada, me siento débil, sin ánimos, si mis ojos voltearan al cielo no verían más allá que un grupo de nubes oscuras que nublan hasta los más bellos destellos de la naturaleza.

Es real que la palabra no habla sobre el estado espiritual de David, pero cuando nuestro cuerpo está tan desgastado, probablemente es porque hemos puesto demasiado empeño en nuestras fuerzas y nos hemos olvidado de las fuerzas y las alas que el Altísimo nos ha otorgado, yo estoy segura al menos en mi caso que últimamente he peleado la batalla sola porque así lo decidí...

Hoy también, he decidido reconocer que ya no puedo más, necesito que mi Señor restaure las heridas, limpie mis lágrimas y me permita volver a sus brazos... caminé y me caí y ahora como niño pequeño extiendo mis brazos para que mi amoroso Padre Celestial me levante y me permita volver a empezar...

Si tu has sentido algo así, no te desanimes, aún los grandes hombres de Dios se cansaron, se cayeron, se lastimaron, pero siempre hubo ángeles a su alrededor acampando... Yo estoy a millas de acercarme al corazón fiel de David, pero estoy confiada en que he sido elegida por mi Dios y si fui especial para Él, todo lo que suceda a mi alrededor tiene un motivo y un propósito.

Dios me ha rodeado de ángeles también y hoy cuidan mis espaldas y me permiten sentir que todo saldrá bien, pero decidir tomar los brazos de mi Señor y permitirle gobernar mis miedos y mis pesadillas es sólo tarea mía.

Te dejo unas palabras que hoy he decidido atesorar en mi corazón:

Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo. Juan 16:33

Esforzaos y cobrad ánimo; no temáis, ni tengáis miedo de ellos, porque Jehová tu Dios es el que va contigo; no te dejará, ni te desamparará. Deuteronomio 31:6

Esforzaos todos vosotros los que esperáis en Jehová, y tome aliento vuestro corazón. Salmo 31:24

Estad siempre gozosos. Orad sin cesar. Dad gracias en todo, porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros en Cristo Jesús. 1 Tesalonicense 5:16-18