Si le preguntas a la mayoría de las personas en qué creen los cristianos, pueden decirte: "Los cristianos creen que Jesús es el Hijo de Dios y que resucitó de los muertos". Pero si le preguntas a la persona promedio cómo viven los cristianos, se queda callada. No le hemos mostrado al mundo otra forma de vivir. Los cristianos viven de la misma manera que todos los demás; solo esparcen un poco de Jesús en el camino. La doctrina no es atractiva, aun cuando sea cierta. Pocas personas están interesadas en una religión que no tiene nada que decirle al mundo y que lo único que ofrece es vida después de la muerte, cuando en realidad lo que las personas se preguntan es si hay vida antes de la muerte.
Tal como mi
profesor Tony Campolo solía preguntar: "¿Seguirías a Jesús aun si no
existiera un cielo y un infierno?". Estoy cada día más convencido de que
lo haría. No quiero que me malinterpreten, porque también me emociona
la vida después de la muerte. Allá celebraremos una fiesta como si no
existiera el mañana (¡y no lo habrá!). Pero estoy convencido de que
Jesús no vino a la Tierra solo para prepararnos para morir, sino también
para enseñarnos a vivir. De lo contrario, mucha de la sabiduría de
Jesús sería innecesaria después de la muerte ya que, después de todo,
¿qué tan difícil podría ser amar a nuestros enemigos en el cielo? El
Reino del cual Jesús habla tanto no es algo que esperamos que ocurra
después de la muerte, sino algo que debemos personificar hoy día. Jesús
dice que el Reino está "en nosotros", "entre nosotros", "cerca", y que
debemos orar para que venga "en la Tierra como en el cielo".
No sorprende que a la Iglesia primitiva se la conociera como el Camino. Era un camino hacia la vida que contrastaba de manera deslumbrante con el mundo. Los primeros cristianos eran íntegros por el hecho de que podían denunciar al Imperio y al mismo tiempo decir: "Tenemos otra forma de vida. Si estás cansado de lo que el Imperio te ofrece, te invitamos al Camino". Incluso los emperadores paganos no podían ignorar la pequeña revolución de amor. El emperador Juliano confesó: "Los galileos impíos alimentan a nuestros pobres, además de hacerlo con los suyos". Y el Camino tenía pequeñas células que se multiplicaban a lo largo del viejo Imperio. Desde luego, a todos se les advertía que en este Reino todo está al revés y de la cabeza: los últimos son los primeros, y los primeros son los últimos; los pobres son bienaventurados, y a los poderosos se les expulsa de sus tronos. Pero aun así era atractivo para la gente. Estaban listos para algo diferente a lo que el Imperio les ofrecía.Nosotros, los embajadores
No sorprende que a la Iglesia primitiva se la conociera como el Camino. Era un camino hacia la vida que contrastaba de manera deslumbrante con el mundo. Los primeros cristianos eran íntegros por el hecho de que podían denunciar al Imperio y al mismo tiempo decir: "Tenemos otra forma de vida. Si estás cansado de lo que el Imperio te ofrece, te invitamos al Camino". Incluso los emperadores paganos no podían ignorar la pequeña revolución de amor. El emperador Juliano confesó: "Los galileos impíos alimentan a nuestros pobres, además de hacerlo con los suyos". Y el Camino tenía pequeñas células que se multiplicaban a lo largo del viejo Imperio. Desde luego, a todos se les advertía que en este Reino todo está al revés y de la cabeza: los últimos son los primeros, y los primeros son los últimos; los pobres son bienaventurados, y a los poderosos se les expulsa de sus tronos. Pero aun así era atractivo para la gente. Estaban listos para algo diferente a lo que el Imperio les ofrecía.Nosotros, los embajadores
Con el recuerdo de la invitación que la Madre Teresa siempre hiciera a quienes buscaban con curiosidad, desde el principio hemos invitado a la gente a que "vengan y vean". La gente lo ha hecho, cientos lo han hecho. Como evangélico que soy, la única forma que conozco para invitar a la gente a unirse a la fe cristiana es que vengan y vean. Después de todo, no intento simplemente hacer que alguien firme una declaración doctrinal, sino que vengan y conozcan el amor, la gracia y la paz en la persona de Jesús y ahora, en la persona del Cuerpo, la Iglesia de Cristo. Así que si alguien me pidiera que le presente a Jesús, yo le diría: "Ven y ve, déjame mostrarte a Jesús plenamente y en carne y hueso".
A
veces vienen evangélicos que con pretenciosidad preguntan cómo
"evangelizamos a la gente". Acostumbro a contestarles que invitamos a
personas como ellos para que vengan a aprender del Reino de Dios por
medio de los pobres, para luego enviarlas a que les cuenten a los ricos y
poderosos que existe otra forma de vida cuando uno nace al margen de la
sociedad. Porque Jesús no buscó a los ricos y poderosos para que
diseminaran su Reino desde su puesto privilegiado; Él, en cambio, se
juntó con los de abajo, los marginados e indeseables, y a todos les
atraía su amor por ellos. Después, Jesús invitó a todos a unirse a un
viaje de descenso en la escala social para que cada uno se convirtiera
en el más pequeño. Como lo dice el lema franciscano: "Predica el
Evangelio siempre; cuando fuera necesario, usa palabras". O como dice
una revolucionaria monja católica de 70 años, nuestra hermana Margaret:
"Intentamos gritar el Evangelio con nuestras vidas". Muchas personas con
necesidad espiritual no han podido escuchar las palabras de los
cristianos debido a que las vidas de los cristianos han estado haciendo
un ruido horrible. En medio del ruido de la cristiandad, escuchar el
suave susurro del Espíritu puede tornarse difícil.¿La voz de los sin voz?
Hace poco, los miembros de The Simple Way [El camino simple] íbamos a hablar ante una congregación, y la persona a cargo de presentarnos dijo: "Estas personas son la voz de los sin voz". Eso me dolió. Con amabilidad, lo corregí, ya que todos tenemos voz. Sé que muchas personas maravillosas han utilizado la antigua frase "la voz de los sin voz" (Oscar Romero, Madre Teresa e incluso el libro de Proverbios). No obstante, la frase suena rara.
Quizá somos
muy prestos para presumir que las personas no pueden hablar por sí
mismas. No somos la voz de los sin voz. La verdad es que allá afuera hay
mucho ruido, y este ahoga nuestras suaves voces. Muchos han dejado de
escuchar el llanto de su prójimo. Muchos se cubren los oídos con las
manos para no escuchar el sufrimiento. Las instituciones se han alejado
del llanto perturbador. Cuando Pablo dice en Romanos 8 que toda la
creación gime por su liberación, añade: "y no sólo ella, sino también nosotros mismos, que tenemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente" (8:23).
Este es el coro de generaciones de personas que, en apariencia, no
tienen voz, al cual nos hemos unido. Dios tiene un oído especial para
sus gemidos, sin importar quién más los escuche.
Es hermoso
cuando los pobres dejan de ser solo un proyecto misionero y se
convierten en amigos genuinos con quienes reímos, lloramos, soñamos y
luchamos. Uno de mis versículos favoritos, en el contexto de que Jesús
se prepara para dejar a sus discípulos, dice: "Ya no los llamo siervos (…) los he llamado amigos" (Juan
15:15). La servidumbre es un buen lugar para empezar, pero, en forma
gradual, nos movemos hacia el amor mutuo y las relaciones genuinas.
Quizá un día incluso podamos decir las palabras que Rut le dijo a Noemí
después de años de amistad: "... Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tú vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios. Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Que me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte!" (Rut 1:16-17).
La caridad gana premios y aplausos, pero cuando te unes a los pobres te pueden matar. A las personas no las crucifican por dar caridad; a las personas las crucifican por vivir un amor que perturba el orden social, un amor que exige un mundo nuevo. A las personas no las crucifican por ayudar a los pobres, sino por unirse a ellos.
DESPUÉS
DE ESTA LECTURA QUE PODRÍAS CONCLUIR TU?, TU VIDA IMPACTA A LOS QUE
ESTAN ALREDEDOR?, ESTAS HACIENDO ALGO PARA QUE ESO CAMBIE O SIGUES
ESPERANDO A QUE EL MUNDO SEA UN MEJOR LUGAR PARA VIVIR Y ENTONCES
EMPEZARAS A CREERTE QUE DIOS TE HA ESCOGIDO DESDE HACE MUCHO MUCHO
TIEMPO PARA QUE SEAS PARTE DE LA GRAN COMISIÓN?
INTERESANTE LECTURA NO?
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